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jueves, 4 de junio de 2009

Paradigma Obama


Cambio fué el término más repetido durante la campaña electoral mejor preparada de la historia. Los activistas de la desconfianza decían que era un engaño de tantos, producto de la astucia de un buen ramillete de asesores y estrategas políticos. Puro márketing, aseguraban. Ahora quieren identificarse con el a la vez que reniegan de su trayectoria e intenciones.

El deslumbrante caudal de confianza recibido por el que hoy es Presidente de EEUU desbordaba la lógica y Barack Obama, en los cinco primeros meses de mandato ha demostrado buen criterio, prudencia y audacia a partes iguales, sabiendo encauzar el exagerado entusiasmo inicial poniéndolo al servicio de la necesaria contención colectiva, y sin defraudar. Los frutos, en lo económico, tardarán tiempo en recogerse porque la situación no tiene precedentes. La nacionalización del gigante General Motors es buena muestra de la magnitud de lo que estamos viviendo, y la transición hacia el nuevo modelo de desarrollo será larga. Con todo ello, no ha dejado de sorprender cada semana y dá la impresión de que tiene guardados una infinidad de ases en la manga. Porque nada responde a la imprevisión.

El discurso pronunciado en El Cairo concreta lo dibujado anteriormente en Turquía. Va camino de convertirse en algo más que en un visionario capaz de remover el status quo sin traumas puesto que, con las previsibles actuaciones que acompañarán a la brillante retórica, tratará de instaurar un antes y un después en el seno de las relaciones internacionales. Es inevitable que el mundo de mañana se parezca muy poco al de finales del SXX y comienzos del XXI y para ello, prepara el terreno utilizando la pedagogía, sabiendo que el poder de sus palabras son un bálsamo para los que apuestan por el entendimiento y la colaboración global, frente a los que abogan por el enfrentamiento y el riesgo perpetuos.

Cuesta desactivar décadas de incomprensión y reticencias, pero el diálogo franco abre las puertas a un futuro prometedor. Que la prioridad de la agenda internacional se fije en aportar para la crucial solución del enrevesado y enquistado conflicto multiforme de Oriente Próximo es insólito. Anteriormente se dejaba para el final. El nuevo paradigma está en marcha.